Reflexiones y autocríticas que deberíamos hacer tras el festejo de San Lorenzo

Reflexiones y autocríticas que deberíamos hacer tras el festejo de San Lorenzo

11 Agosto 2020

Pienso que la alternativa SIEMPRE debe ser la conversación entre vecinos y el arribo de eventuales acuerdos entre los mismos.

Roberto Amigo Hauva >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Invitado

Creo que la polémica sobre los efectos sociales por el uso de la pirotecnia en el marco de la celebración de la fiesta de #SanLorenzo está lejos de ser un problema banal, más allá de las ironías y el humor que se pueda hacer al respecto.

En primer lugar, pienso que hay algunas posiciones que de plano deberíamos rechazar, si es que el objetivo es avanzar hacia una sociedad que se funde en una ética distinta a la de los últimos 30 años (a propósito del #EstallidoSocial), donde predominó el individualismo a raíz de la profunda fragmentación del tejido social y la disolución del “sentimiento de comunidad”.

A mi juicio, dos de las posiciones que deberíamos rechazar son las que, justificándose en un arribismo aspiracional de tipo socioeconómico, o bien, en una pretendida superioridad intelectual y de la conciencia, trata a los devotos de “rotos/flaites” o de imbéciles por “adorar a un yeso”, respectivamente.

Tienen derecho a pensar así. A lo que no tienen derecho y tampoco podemos permitir es a que ACTÚEN en consecuencia con dichos pensamientos en la esfera política y social.

Ambas posiciones, puestas en práctica, pueden llegar a ser caldo de cultivo de cuasi-fascismos de variado tipo. Vale la pena decir que desde estas dos posiciones, cuando se sacan a colación los casos de los niños/as con TEA y los animales, es probable que sean meras excusas para esconder sus verdaderas motivaciones.

Otra posición más sofisticada que considero nociva es la que surge desde una especie de progresismo de capa media-alta que supone que es posible la anulación de todo conflicto social para alcanzar una sociedad PERFECTAMENTE armónica, cuyas condiciones sociales de “riesgo y estrés 0” permitirían que nadie se moleste y ofenda, por más trivial y doméstica que sea la causa.

Del otro lado de la “vereda”, por ponerlo de alguna forma, están las posiciones que justificándose en un abajismo bien fome y lleno de clichés panfletarios e incendiarios de ultra-izquierda, se creen con el derecho de pasar por encima de vecinos que, sin ser ni cuicos ni desclasados ni canutos (según ellos sí), no comparten la tradición y les resulta particularmente molesto el ruido de la pirotecnia. En esta posición hay que reconocer que, a riesgo de tirarse a la gente encima, hay una especie de “chauvinismo local” que bien poco ayuda a la construcción de “pueblo”, un pueblo que es diverso en su composición incluso en los sectores populares. Diverso en el sentido más concreto del término, no en la lógica más pretensiosa y liberal.

Entonces, ¿hay que buscar un “punto medio”? No. Tanto la fiesta de la #Tirana como la fiesta de San Lorenzo constituyen un aspecto fundamental de la cultural popular y local en #Tarapacá, que contiene creencias, prácticas y ritos que poseen un sentido profundo y para nada banal para gran parte de sus habitantes, incluyendo los festejos con pirotecnia (al respecto no ahondaré). Aunque tampoco deja de ser cierto que, como posibilidad, los ritos se vacíen de contenido y dejen de representar el sentido histórico original de la tradición que busca transferirse intergeneracionalmente. El rito, en este caso, es una mera “cosificación” de la tradición.

Pienso que la alternativa SIEMPRE debe ser la conversación entre vecinos y el arribo de eventuales acuerdos entre los mismos. Sin lugar a dudas, es complejo en el actual contexto de confinamiento. No obstante, es posible y existen medios para hacerlo.

Evidentemente, el objetivo y los términos de dicha conversación NO debe condicionarse a la inevitable eliminación total del uso de pirotecnia, puesto que el uso de esta tiene un significado profundo e histórico en la zona. Eso siempre debe estar abierto a discusión.

Por otro lado, en el caso de las familias que tienen algún integrante con alguna característica que los hace particularmente sensibles a los ruidos de la pirotecnia (ej: TEA), o bien animales no humanos, existen múltiples TÉCNICAS de contención que están probadas para ambos casos. Esto no supone en ningún casos la supresión de sus derechos. Es totalmente razonable y necesario que tengamos en cuenta estos casos.

Ahora bien, si usted no posee ninguna característica “objetivable” que lo haga particularmente sensible a los ruidos, no sea siútico, si la cosa es un rato no más. Aguántese, no se va a morir ni se le están atropellando sistemáticamente sus derechos.

PD: Pienso que a una porción importante de devotos les hace falta una autocrítica respecto de las medidas de seguridad que se deben implementar para evitar un rebrote de Corona virus en la región.