Investigación científica en pandemia

Investigación científica en pandemia

24 Agosto 2020

La investigación científica es la mejor estrategia para salvar vidas, poner fin a la pandemia de COVID-19 y evitar que vuelva a aparecer. En este contexto la ciencia tiene una mirada de largo plazo, pero también juega un rol activo en la contingencia. 

Marco Vega Petkovic >
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En general, la investigación básica es el trabajo experimental o teórico llevado a cabo para adquirir nuevo conocimiento, sin pensar en ninguna aplicación en particular o uso determinado. La investigación aplicada, por su parte, sería aquella que se desarrolla con el propósito de utilizar dicho conocimiento en alguna aplicación práctica. Ambas son fundamentales, al permitir su incorporación y adaptación al medio local del avance científico mundial, que es la base del progreso de cada país. Sus hallazgos son de conocimiento público y sus resultados, generalmente, se validan a través de medios escritos formales. Ello incluye publicaciones en revistas de prestigio y patentes de invención. 

El motor de la investigación básica siempre ha sido la curiosidad y el entendimiento propio del ser humano, mientras el de la investigación aplicada la usabilidad y utilidad. La primera suele preguntarse el “¿cómo?” y los “¿por qué?” de las cosas, más la segunda el “¿para qué?” de estas. El activo que produce la investigación básica es acrecentar nuestro saber, que afecta directa o indirectamente el bienestar económico, social y/o cultural, en tanto el de la investigación aplicada es la de producir nuevos materiales, productos o artefactos, instalar nuevos procesos, sistemas o servicios o mejorar sustancialmente lo producido o instalado de manera útil a la sociedad.

Hoy en día son abundantes los grandes aportes y avances en investigaciones básicas que dan origen a importantes aplicaciones, así como aplicaciones que están desencadenado importantes avances a nivel teórico y experimental. Por ejemplo, el conocimiento de las bases genéticas y moleculares de SARS-CoV-2 permite visualizar la posibilidad de establecer tratamientos farmacológicos o desarrollar vacunas para controlar y disminuir los efectos patogénicos de la enfermedad COVID-19. Las pruebas de detección viral, esenciales para determinar cuándo un individuo está infectado y es potencialmente infeccioso para otros o para determinar cuándo el virus ha entrado en una comunidad y qué tan rápido se está propagando. El estudio de las enfermedades infecciosas a partir de los modelos epidemiológicos matemáticos que intentan emular la dinámica de la enfermedad, estimar parámetros relacionados con ella, comprender los procesos epidémicos, brindar pronósticos y generar estrategias para disminuir su diseminación. O bien, la estrategia combinada de herramientas médicas y tecnológicas para proporcionarnos una respuesta a una escala que pueda superar la velocidad y la proliferación del virus SARS-CoV-2.

En el escenario actual es fundamental apoyar los esfuerzos de investigación a nivel mundial, tener acceso libre a sus resultados y divulgar. 

Marco Vega Petkovic, Biólogo Marino y Director de Ciencias Básicas de la UST