Opinión: La variable ciudadana ante la decisión de Hidroaysén

09 Junio 2014
Si analizamos los temas ciudadanos que hoy están en proceso de discusión en el congreso, como el aborto, reforma tributaria, educación, salud, AFP, constitución, marihuana, desde el mundo ciudadano se tiene desde hace mucho una opinión formada y se esta esperando que se legisle como corresponde.
Andrés Gilmore >
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La variable ciudadana se ha transformado a los días de hoy en una preponderancia de mucho valor en todo orden de cosas y de acuerdo a la realidad actual no se debe tomar a la ligera, de ella depende la proyección de los gobiernos y la capacidad que puedan tener para lograr los objetivos pretendidos. La variable al ponerla en la balanza tiene la misma capacidad de presión que el lobby de una transnacional y se esta ejerciendo a nivel mundial, permitiendo cambios sociales en todo orden de cosas y si no, miremos lo que esta pasando hoy en Brasil a raíz del mundial de futbol.

En Chile no estamos ajenos a esa realidad y por increíble que pueda parecer hemos liderado estas formas de hacer desde que lo pusimos en práctica el 9 de mayo del 2011, cuando se aprobó el proyecto pretendido por HidroAysén y se dio comienzo a esta forma de presión. Si no hubiese sido por la variable ciudadana, HidroAysén seria un hecho y los cambios que requeríamos en nuestro modelo de desarrollo no serian posibles y no estarían en la mesa discutiéndose. Los políticos sin esta variable no se hubieran tomado la molestia y seguiríamos en el ostracismo de siempre; indicándonos lamentablemente que la condescendencia no sirven si queremos mejorar la toma de decisiones.

Sebastián Piñera vivió esta variable en carne propia, que lo hicieron pasar momentos muy complicados que jaquearon totalmente su gobierno, precisamente por no saber analizar la “variable ciudadana” y el mismo haberla producido. Pero debemos reconocer que bajo su administración se dio el inicio a esta nueva forma de presión y  fue el primer presidente que se vio enfrentado a ella y como siempre suele suceder con nuestros políticos no fue rápido al analizar aunque se le dijo y actuó en concordancia con el actuar genético de nuestros políticos que no saben adelantarse a los hechos, creyendo que con las formas del pasado saldría del atolladero y no fue así. Al final de su gobierno demostró que había aprendido la lección, al no seguir adelante con HidroAysén, endosándoselo al gobierno de la Nueva Mayoría su decisión final, resistiendo las intensas presiones al interior de su mismo gabinete ministerial, para que resolviera favorablemente los 35 recursos de protección que tiene el Estudio de Impacto Ambiental que presento HidroAysén, pero tuvo la sabiduría de entender que si lo hacia pasaría a la historia como el Presidente que destruyo la Patagonia de Aysén y que su legado seria recordado así.

Hoy si se quiere gobernar con responsabilidad y proyección democrática, se debe considerar la opinión de la ciudadanía con seriedad y respeto. No es aceptable relacionarse a nivel gubernamental sin estar predispuesto a hablar con la verdad; el trato paternalista del pasado “que yo se lo que te conviene” hoy no es viable; actitud que fue aceptada en el pasado solo por que se tenia la suposición lógica, de creer ingenuamente que nuestros políticos y autoridades en general actuaban con conciencia, coherencia y por el bien común, cuando nos dimos cuenta que eso no era tan así, todo cambio y surgió la variable ciudadana, como una manera de compensar y balancear el modelo.

Si analizamos los temas ciudadanos que hoy están en proceso de discusión en el congreso, como el aborto, reforma tributaria, educación, salud, AFP, iglesia, constitución, marihuana, desde el mundo ciudadano se tiene desde hace mucho una opinión formada y se esta esperando que se legisle como corresponde. Los que se complican son los políticos, por que sus intereses personales muchas veces dudosos no son los mismos de los ciudadanos como debería ser y como no se ajustan con los propios, hacen un uso irracional de su poder de decisión, en total desmedro de los verdaderos intereses de la ciudadanía que representan.

El mundo político no ha tenido la capacidad de entender a cabalidad que el escenario cambio, que el ciudadano medio esta preocupado de su realidad y que hoy es exigente con sus supuestos, entendiendo que las diferentes variables de decisión van en relación directa con su calidad de vida y su proyección familiar. Bajo el supuesto que su realidad podría ser mucho mejor si sus representantes actuaran con coherencia y de acuerdo con las promesas de campaña por los cuales fueron elegidos.

El tema energético se ha transformado en el “gran pero de nuestra sociedad” activando la variable ciudadana en sus inicios, porque se entendió que es utilizada por los grupos de poder para solventar decisiones que van en total contrasentido del bien general, dando pie a millonarios negocios que solo han favorecido a una casta de chilenos, que se han transformado en meros intermediarios de las transnacionales extranjeras, usufructuado de nuestros bienes naturales de muy mala manera, sin importarles pasar por encima de las comunidades con tal de conseguir sus objetivos. Todos los gobiernos ante esta realidad han tenido un discurso ambiguo que los ponen en entredicho al no entender que a través del mundo de las redes sociales y la conectividad en línea, nos ha permitido distinguir las triquiñuelas y las faltas a la verdad con que han actuado a diario nuestros regentes, que en un pasado no muy lejano dieron resultado, pero que hoy los deja en total evidencia y de ahí que no se les tenga el respeto del que gozaban en el pasado.

Si uno escarba la problemática energética encontramos alianzas estratégicas que sorprenden de sobre manera y superan toda lógica posible, que nos explican el caos actual y el porque no tenemos una matriz energética consecuente con nuestras preponderancias climáticas, geográficas y sociales, porque a la hora de desarrollar estrategias no se consideran como debe de ser y el gobierno aun duda si construye un HidroAysén a 2.300 kilómetros de distancia de donde será enviada la energía, en un país de cataclismos, terremotos, maremotos, en una región como Aysén aislada y que además basa su sustento en la calidad de su medio ambiente. Cuando lo que tendríamos que lograr ante este escenario geográfico tan complicado y de grandes desastres naturales, seria crear centrales de pasada que permitan la independencia de las regiones en materia energética y que los proyectos energéticos que están dirigidos para la mega minería del norte de Chile, se desarrollen lo más cerca posible de donde están emplazados y no crear una extrema dependencia a miles de kilómetros.

El Ministro de Energía Máximo Pacheco Matte, la semana pasada organizó intempestivamente un seminario taller sobre energía en Aysén; no hay duda que la idea puede ser buena y se necesita como el mismo lo expuso fundamentar un diálogo más expedito y con soluciones más democráticas y consensuadas, pero no era el momento ad portas de una decisión tan importante que deberá de tomar el consejo de ministros por HidroAysén. Entendiéndose que la decisión que se tomará es sin duda la más relevante e importante de la historia de Aysén, desde que se inició su colonización en 1904.

El Consejo de Ministros representa en sus decisiones al Gobierno de la Nueva Mayoría, debe dar cumplimiento a cabalidad la palabra empeñada en la campaña por llegar a la Moneda y que fue dada por la misma presidenta Michelle Bachelet, que el proyecto es inviable. Además nuestra presidenta pidió contar el aval de Patagonia Sin Represas y del Consejo de Defensa de la Patagonia (CDP), como base de sustentación de esa promesa ante los votantes y no seria aceptable bajo ningún punto de vista, que el Consejo de Ministros tome una decisión a favor del proyecto o se opte por una decisión salomónica y se lo deje con vida, con la posibilidad de responder los 35 recursos de protección. De no cumplirse la promesa, el gobierno de la Nueva Mayoría se transformaría a solo dos meses de llegar a la Moneda en un ente poco confiable, jaqueando su proyección ante la ciudadania.