Expertos llaman a exigir mayor fiscalización a altos sueldos de parlamentarios chilenos

Expertos llaman a exigir mayor fiscalización a altos sueldos de parlamentarios chilenos

29 Agosto 2012

Especialistas descartaron criticar los montos de los sueldos de los parlamentarios chilenos, que según una reciente comparación superan con creces a sus pares latinoamericanos. 

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A nivel sudamericano, los parlamentarios chilenos son quienes perciben un mayor salario, según el análisis comparado realizado en un portal de noticias colombiano.

Un parlamentario chileno recibe aproximadamente 29 mil dólares al mes casi duplicando a uno brasileño que obtiene cerca de 14 mil, y así van bajando los sueldos hasta los congresistas venezolanos, que reciben alrededor de 3 mil 500, cerrando la lista.

Se incluye además en la infografía del sitio Semana.com, el dato de que la dieta significa, en el caso nacional, 81 sueldos mínimos; 49 en Brasil, 38 en Colombia, 33 en Uruguay, 20 en Argentina, 31 en Perú, 26 en Ecuador, 18 en Paraguay y 9 en Venezuela.

Sin embargo, el académico del Instituto de Asuntos Públicos de nuestra universidad, Jaime Baeza, aseguró que existen razones que justifican estos sueldos.

“Si ganasen más estarían aún más sujetos a las presiones de grupos de interés y si no ganaran nada entonces nos retrotraemos a previo de la Constitución del ’25 donde la política estaba reservada sólo para las elites. Tal vez podríamos ver comparativamente, llegar a un acuerdo sobre cuánto ganan en la región dependiendo de lo que les toca hacer, pero de ahí a suponer que se están haciendo millonarios porque son congresistas no, por ningún lado”, afirmó.

Asimismo, Baeza destacó la transparencia que existe en Chile respecto de los gastos operacionales de los parlamentarios.

“Además yo quisiera preguntarles a los demás países de Sudamérica cuáles son los niveles de corrupción de los congresistas que ganan menos y por dónde ganan realmente. Esto es sobre sueldos declarados, no sobre sueldos reales, y en Chile al menos, independiente de quien gobierne, podemos estar ciertos que esos son los salarios que tienen oficialmente y no lo que ganan por varios lados. Hay que tener cuidado al dar por ciertas todas las cifras que uno escucha”, advirtió.

De la misma manera, Manuel Aris, jefe de incidencia de la Fundación Ciudadano Inteligencia, cuestionó la metodología del estudio del portal colombiano.

“A mí me parece que no es muy adecuado metodológicamente hacer una suma del sueldo y del gasto que ellos tienen por asignaciones para realizar sus labores en sus distritos o circunscripciones para hacerlo comparativo porque, obviamente, eso depende de la cantidad de personas que cada parlamentario representa, de la extensión y la complejidad que tiene recorrer el territorio, de la necesidad de transporte que tengan los parlamentarios y esas cosas tienen que pesar al momento de hacer una evaluación comparativa entre la realidad de los distintos países latinoamericanos”, dijo.

Frente a esto aseguró que debe haber una fuerte fiscalización civil respecto del cómo se gasta la asignación parlamentaria.

“Yo creo que lo que tenemos que hacer los ciudadanos es fiscalizar la transparencia de esos recursos, es decir, que lo que se dice que se gasta efectivamente se gaste en labores que tienen que ver con la representación de los parlamentarios. No sacamos nada con alegar por el monto si es que no sabemos en qué se está gastando. Por lo tanto, lo que tenemos que pedir como ciudadanos a los parlamentarios es que haya mayor transparencia en el gasto, que a las rendiciones se pueda acceder en las páginas web del Congreso de manera mucho más expedita a como está ahora”, señaló.

A pesar de esto,  esta situación recuerda la polémica generada en abril por la modificación que aumentó los gastos de representación de la Cámara Alta en dos millones de pesos, lo que incluso generó la posibilidad de establecer un sueldo máximo para parlamentarios y autoridades, iniciativa cuya discusión aún no se ha iniciado.