S.O.S Tarapacá en peligro: Sistema regional y amenazas en la región (parte 1)

06 Septiembre 2021
Uno de los factores centrales del riesgo de desastre son las amenazas, es decir el peligro latente que un evento físico de origen natural o causado, o bien inducido por la acción humana se manifieste
Héctor Derpich ... >
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La noción de amenaza

En general, se considera como “amenazas” aquellos fenómenos físicos dañinos que, interactuando entre sí, son “potencialmente peligrosos”, cuando afectan a una población humana, su infraestructura y sus actividades, al cual podemos llamar “sistema”.

Estos eventos físicos dañinos se clasifican como de origen natural, aquí podemos identificar a los terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis, huracanes, inundaciones, sequias, plagas, tormentas, etc; también los podemos clasificar como eventos de origen antrópico, es decir, estos son causados directamente por el hombre como son los incendios urbanos e industrial, las explosiones de una planta química, derrames de sustancias peligrosas, contaminación.

La terminología de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres de las Naciones Unidas (UNISDR), y sus actualizaciones para lograr términos internacionales normalizados sobre la reducción del riesgo de desastres, indica que: “amenaza” se refiere a “un fenómeno, sustancia, actividad humana o condición peligrosa que pueden ocasionar la muerte, lesiones u otros impactos a la salud, al igual que daños a la propiedad, la pérdida de medios de sustento y de servicios, trastornos sociales y económicos, o daños ambientales.”

La definición anterior de amenaza, propone la existencia de 1) eventos físicos dañinos propios del mundo natural, por ejemplo, la dinámica geológica, geomórfica, atmosférica, oceanográfica y otras; 2) actividades humanas o condiciones peligrosas causales asociadas a la vulnerabilidad, es decir, procesos sociales que hacen que el sistema o algún elemento del mismo sean propensos a sufrir daños y pérdidas.

Potencial de afectación en la región: variables de riesgo

Legalmente la conducción nacional de la protección civil está radicada en el Ministerio del Interior y Seguridad Pública, función que realiza operativamente la ONEMI que desde agosto de este año 2021 se llamará Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SNPRED), contemplada en la nueva ley 21.364. En este contexto, la protección civil comprende las acciones de prevención, supresión del evento, y la mitigación de daños para reducir al máximo el impacto de un evento destructivo. Para estos efectos, SENAPRED ha desarrollado planes específicos de emergencia por variables de riesgo para las siguientes amenazas con potencial de afectación en la región: SISMO/TSUNAMI Y REMOCIÓN EN MASA; ALUVIONES; VOLCÁNICO; CORTE MASIVO DE AGUA; MATERIALES PELIGROS e INCENDIOS FORESTALES.

Es importante destacar que indistintamente del origen de los fenómenos físicos, toda amenaza es construida socialmente, vale decir, un evento físico se transformará en una “amenaza”, sólo si existe un componente de la sociedad que está expuesto a sufrir posibles daños y pérdidas.

Sistemas estratégicos y componentes

Especial importancia reviste identificar aquellos sistemas humanos que tienen el carácter de estratégicos a nivel regional y pueden considerarse como críticos frente a un desastre, debido a los efectos secundarios y consecuencias sobre todas las demás actividades, incluida la respuesta a emergencias. En general podemos identificar cuatro áreas relevantes: 1) las instalaciones esenciales como escuelas, hospitales, bombeos, policía y oficinas públicas;2) instalaciones con alto potencial de daño, aquí podemos incluir el almacenamiento de combustible y tanques acumuladores de agua potable;3) redes de transporte como las carreteras, puertos, terminales de buses, sistema ferroiviario y aeropuertos; y 4) redes vitales donde se incluyen sistemas de agua, alcantarillado, distribución de combustibles, sistema de transmisión y distribución eléctrico, comunicaciones. 

Estas instalaciones son fundamentales para el funcionamiento de las ciudades o sistemas urbanos. Su comportamiento y operatividad antes, durante y después de una emergencia son relevantes. Un aspecto central de la capacidad de respuesta y recuperación de una comunidad se relaciona con la evaluación de la vulnerabilidad de estas infraestructuras, las medidas de mitigación y adaptación que estas necesitan para asegurar su funcionamiento o restitución operativa luego de un evento disruptivo como por ejemplo un terremoto o sismo.