Más cultura en las ciclovías de Iquique

25 Enero 2013

Cuando compré a Mariana (mi bicicleta) sólo pensaba en recorrer de Norte a Sur mi viejo y heroico Iquique. Por Vianka Harder.

Vianka Harder >
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Demasiado entusiasmada salí un día de semana a pedalear y fui víctima de un atropello, caí en manos de un tipo que no respetó una señal “Pare” y luego se dio a la fuga.  Ahí quedé Yo, tirada en el piso y aprendiendo la lección de que en los próximos días debía usar las ciclovías.

Sacando cuentas tenemos más de tres kilómetros de ciclovías en nuestra ciudad, y la misma cantidad de paseo peatonal para quienes desean andar de turistas por la vida en nuestra costa, considerando el tramo de playa Brava hasta el parque Balmaceda, la verdad es que nunca fui buenas para las matemáticas (siempre tuve promedio rojo en el liceo), por lo menos Google te ayudará a completar el dato exacto.

Pero, a lo que quiero llegar (y quizás compartes mi opinión) es que nunca  entiendo, por qué la gente tiene esa “mala costumbre” de caminar por las ciclovías, teniendo el mismo espacio para poder desplazarse en forma tranquila por un espacio más seguro. Debo ser bastante justa: hay ciclistas que también utilizan estos “espacios” habilitados para los peatones, pero a veces no queda de otra, porque es imposible seguir transitando. Desde la guagua que la llevan a pasear en coche, el par de lolitos enamorados que andan en las nubes, caminando de la manito para no perderse, y así te podría seguir enumerando los casos. No puedo dejar de lado las camionetas municipales y otros servicios públicos que también hacen uso de la ruta de los “cleteros”. Si hasta los carabineros que ahora salen en modalidad “deportista” en sus bicicletas se quedan estáticos dando consejos en plena ciclovía, sabiendo que no les cuesta nada dar un pasito al costado y así evitamos accidentes, o el pelambre que ahora mismo estoy haciendo.

Que te quiero explicar,  que si todos ponemos de nuestra parte, podríamos transitar en forma tranquila, sin tener que pedir disculpas “gratuitamente” a quienes les falta cultura, porque ahí está el gran problema: el respetar los espacios destinados para cada una de las actividades a las cuales nos queremos dedicar: Para los ciclistas las ciclovías, para los que disfrutan de “tirar pata” nuestra gran costanera, y así… espacios para todas y todos.

Me enseñaron desde chiquitita (calcula el tiempo) a cerca de los deberes y derechos de los ciudadanos, y quizás es el momento de pedir las disculpas si en algún momento te pasé a llevar mientras caminabas por la ciclovía, a veces me creo tanto el cuento de que Yo también puedo ser “Freddy turbina” alcanzando mi equilibrio espiritual junto a mi bicicleta, pero entiende también que lo hago porque no quiero interrumpir tu espacio, pero al final interrumpes el mío. 

No me gustaría llegar al extremo de tener que celebrar que las autoridades locales adopten como medida ejemplar “multar” a las personas  sin cultura, más bien quiero llegar a celebrar y disfrutar de los más hermoso que tenemos en nuestra ciudad: “el derecho a transitar libremente por aquellos espacios destinados a quienes deseamos llevar una vida más saludable, sin pasar a llevar la tranquilidad del otro”.

 Deberías hacer la prueba: súbete a una bicicleta, y pasea a las 18:00 horas por playa Cavancha, te darás cuenta que es imposible.

Te invito a sumarte a esta iniciativa, si todos ponemos un poquito de nuestra parte, estoy segura cada día seriamos más ciclistas ocupando estos espacios, libres de peatones. Otro día te hablaré de los que disfrutan arriba de un skate o sobre unos patines, aun me falta aprender a usarlos… 

Foto: Insane Bones Flickr CC

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