Tattoo: Cuando lo antiguo parece moderno

Tattoo: Cuando lo antiguo parece moderno

06 Julio 2020

En nuestro país el fenómeno del tatuaje ha tenido una exponencial aceptación sólo en los últimos 10 años.

Claudio Rojas Ramos >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Invitado

Hace 15 años atrás llevar un tatuaje en Chile era declararse un delincuente. Hoy los tiempos han cambiado y la imagen de rebeldía de quienes portaban alguna marca en su piel, ahora promueve a famosas marcas que hacen un guiño a la población joven, con sus modelos barbones y bien tatuados. 

En nuestro país el fenómeno del tatuaje ha tenido una exponencial aceptación sólo en los últimos 10 años. Durante la dictadura militar este tipo de manifestaciones “artísticas” fueron perseguidas por ser consideradas transgresoras en una sociedad con un sesgo ideológico muy conservador. Podemos recordar la primera visita de Iron Maiden a Chile, por ejemplo, para graficar el papel que cumplía la iglesia sobre qué tipo de contenido era el que debía ser visto en nuestro país. Evidentemente el tatuaje no cumplía con ningún requisito para entrar a este majestuoso Edén.

Los tatuadores chilenos de los 80ˋs debieron arreglárselas y a punta de pequeños motores, cucharas, bolígrafos, agujas y tinta china hicieron sus propias herramientas, conocidas como máquinas hechizas. En aquella época quienes frecuentaban las tiendas de tatuajes eran en su mayoría personas que pertenecían a contraculturas (skin heads, punks, motoqueros), que encontraban en el tatuaje un símbolo indeleble de su rebeldía, graficando así el estilo de vida que estos habían adoptado,sus ideales y fanatismos. Si conoces a alguna persona tatuada en esa década en Chile, es casi seguro que haya sido tatuado con estas máquinas artesanales, en la casa de un amigo, en algún club, bar o en la cárcel.

Artistas famosos como Axl Rose aportaron a la popularidad del tatuaje en el mundo, gracias a MTV que transmitía a todo color imágenes de estas reconocidas personalidades de la música. El resultado en Chile no fue menor y muchos jóvenes en los 90s se atrevieron a lucir como sus ídolos, dotando así a nuestro oficio una clientela menos estigmatizada y sin antecedentes penales. Hoy en día es común tatuar a diferentes tipos de personas, de las más variadas profesiones u oficios, quienes también quieren experimentar esta milenaria experiencia.

Existe hoy en nuestro país mucha más gente tatuada y la mala fama del oficio parece cosa del pasado. en Chile la práctica evolucionó en la última década, dotando a los tatuadores de mejores herramientas, optimizando resultados. En este punto es crucial la experiencia y técnica de quién ejecuta el tatuaje. Más vale ver antes los trabajos de tu “Artista” si quieres ahorrarte lamentaciones...

La popularidad del Tattoo en la actualidad también exige que tengamos una visión menos superficial y ahondemos en buscar un buen trabajo entre la creciente oferta que hace unos años se viene disparando. Considerar que hacernos un tatuaje es intervenir nuestros cuerpos de forma permanente, debiese ser motivo suficiente para dar más de alguna vuelta a lo que queremos llevar en nuestro cuerpo. 

El introducir pigmento a nuestra piel es tan primitivo que es casi imposible determinar su origen exacto en la historia. Se sabe, gracias a las momias y hallazgos arqueológicos, que su práctica estuvo presente en variadas culturas y en las más distantes latitudes de nuestro mundo conocido. Curioso es saber que algunos aún consideran al tatuaje una moda. Sería conocida entonces cómo la moda más duradera que los humanos hemos adoptado. 

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