[Opinión] ¿Niños trans en colegios?

El tema de fondo es cómo la educación chilena está haciéndose hoy cargo de los desafíos en materia de Diversidad e Integración (D&I) que demanda la globalización. 

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17 de Julio, 2017 08:07
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A fines de abril de este año la Superintendencia de Educación de Chile dio a conocer dos textos destinados a no discriminar e incluir en los colegios de personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI). Se trata de la “Circular de derechos de niñas, niños y jóvenes trans en el ámbito de la educación” y las “Orientaciones para la Inclusión de personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex”.

Ambos comunicados tienen sustento en la carta Fundamental de los Derechos Humanos, Los Derechos de Niños y Niñas y los Principios de inclusión emanados de la Reforma Educacional.

Estas instrucciones provocaron negativas reacciones de parte de diversos sectores, principalmente de la Iglesia, entidades educativas y asociaciones de padres pero es indudable que esta iniciativa gubernamental aportará a un necesario debate que deben, obligatoriamente, abordar todos los integrantes de las comunidades escolares.

El tema de fondo es cómo la educación chilena está haciéndose hoy cargo de los desafíos en materia de Diversidad e Integración (D&I) que demanda la globalización. Cómo está aportando a la cultura: que es, según la UNESCO, “aquello que permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo; a través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones”.  

Las discusiones sobre la no discriminación, aceptación de la diversidad e integración están instaladas en las diferentes esferas de la sociedad.  El principal  obstáculo para su asimilación se relaciona con las resistencias culturales y las características particulares de cada grupo humano.

En Chile cuatro personas fueron asesinadas en 2016 como consecuencia de la homofobia y la transfobia, no obstante que se considera “el año de las transformaciones multisectoriales a favor de la igualdad y de la no discriminación, en tanto por primera vez en todos los poderes del Estado y en la sociedad hubo avances significativos y de fondo”[1].  

En este país mayoritariamente conservador[2], las demandas de derechos de las personas LGBTI son, sin duda, las más controversiales. Hay avances– Ley Zamudio, AVP-, pero las creencias conservadoras arraigadas dificultan una asimilación más rápida de los conceptos y de los beneficios de la D&I.

Necesidad del cambio

Gracias a la globalización, en el mundo de hoy no existen las fronteras de antaño, ni en materia geográfica ni cultural. La interculturalidad obliga a las personas a relacionarse – en un mismo espacio real o virtual- desde el respecto a las diferencias e integrar los diversos aportes en torno a la consecución de objetivos comunes.

Hoy se vive también en la instantaneidad y la rapidez de la comunicación lo que implica que interactúan en los procesos personas con alta capacidad de adaptación, dinámica, innovadora y creativa. Se requieren actores sociales que no se resisten al cambio y capaces de convivir en una amplia gama de colores

Los niños y niñas en etapa escolar formal son quienes encabezarán la sociedad en las próximas décadas. Son, asimismo, quienes liderarán las instituciones y empresas que requerirán para su sustentabilidad adultos capaces de ver y utilizar la diversidad como un aporte a la sociedad y como una herramienta de crecimiento.

Si bien estos temas son materia de conversación obligada en los espacios públicos (medios de comunicación, empresas públicas y privadas, academia, e incluso colegios), es diferente tener que “vivenciarlo” al interior de la familia; más aún en un ámbito relacionado con los hijos (colegio).

Esta experiencia entre padres-hijos-profesores se refiere a la aceptación o no de la identidad de género LGBTI de cualquiera de los integrantes de esta comunidad y de que cómo formarán parte de la cotidianidad sin poner en riesgo su dignidad.

Ya no es sólo un debate de lo que se viene, sino que de lo que se debe cambiar desde ya en la familia y en la educación actual.  Por ejemplo ¿Se aceptará de un hijo – alumno- establezca una relación amorosa con una compañera transgénera? 

En otras áreas de la D&I, muchos apoderados han vivenciado procesos de integración de migrantes; de género; de discapacitados; etnias. También hay comunidades escolares que han enfrentado situaciones de bullying que afectan a personas LGBTI, aceptando intervenciones externas de expertos  y abriendo de antemano una disposición favorable a la aceptación. 

Esto no se trata sólo de relaciones humanas cercanas sino que es un desafío social. Para avanzar “hacia niveles superiores de desempeño económico, social y cultural, nos tocará integrarnos con las principales potencias mundiales en ciencias, tecnología, emprendimiento e innovación”[3], afirma Iván Vera, presidente de una de las principales empresas de innovación corporativa de Latinoamérica (Innspiral).

En la actualidad los Derechos Humanos incluyen la D&I. Organismo tales como la Organización de Estados Americanos (OEA), UNESCO y Naciones Unidas (UN) han llevado a cabo un intenso al respecto durante las últimas décadas.

En países como España se ha avanzado aún más. Desde el año pasado la ley es más explícita a apunta a que no se puede decir que la homosexualidad se puede curar. Se ha explicado también no están permitidas las terapias ni cualquier intervención religiosa que busque modificar la identidad de género u orientación sexual.

En las empresas en la era de la globalización, los estudios indican que el segundo factor de importancia que motiva hoy a los trabajadores en Chile (bastante similar en España), es “tener equilibrio en la vida personal y familiar”[4]. Asimismo, el factor “ambiente”, que incluye jefes, compañeros de trabajo y colaboradores, es un “satisfactor” más relevante que el sueldo que reciben [5].

Es probable que las nuevas generaciones no estén heredando hoy, con la misma sorna de antaño, el conservadurismo cultural. La responsabilidad principal la tienen los sostenedores de los colegios, los educadores y los padres, quienes, apoyados por una política estatal al respecto,  se enfrentan a superar sus propias resistencias y avanzar, con la fluidez que el mundo requiere, hacia el respecto de los derechos integrales, incluyendo los de los LGBTI.

[1] XVI Informe Anual 2016 de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual en Chile. Movilh. 

[2] La Tercera: “La Ley de Inclusión se hace cargo del diagnóstico más triste: ser uno de los países con más segregación de la Ocde”. Entrevista al superintendente de Educación. Abril 2017.

[3] Globalización 2.0: El Desafío de Chile”, Iván Vera, Presidente Innspiral, febrero 2017. 

[4] “El Dilema de la Retención”. Hay Group (2012).

[5]  “Satisfactores e Insatisfactores”, Edgar Schein (2010).

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