Lecciones y aprendizajes del Caso "Niñitos Hot"
¿Qué se ganó con el escándalo? ¿Por qué muchos nos escandalizamos de qué el operador que recibió ese aviso y finalmente los responsables del diario La Estrella de Iquique no se escandalizaron en su momento?
Haga la prueba. Llame a los avisos clasificados de El Mercurio o de La Tercera o hágalo con el diario de la cadena regional de El Mercurio de su preferencia a lo largo del país. Dígales que quiere poner un anuncio, le dirán la tarifa , dígales que acepta y luego dígales que quiere publicar algo que dice ,como dijera el poeta Nicanor Parra : “Pico pal que lee”. Le aseguro que la operadora primero reirá y luego le dirá que no es posible porque no se acepta ese lenguaje.
Intente poner un mensaje que diga y perdóneme la expresión para el ejemplo: “putas bien maracas se ofrecen” le aseguro que no podrá. Pruebe con nombrar las cosas por su nombre y pida publicar: “me ofrezco para tener sexo oral , sexo anal, con eyaculación incluida”. Tampoco podrá, deberá recurrir a eufemismos como greco, francesa, americana, etc.
Sin embargo, hace unos días fuimos testigos de que cuando alguien llamó a los clasificados del diario La Estrella de Iquique, pidió poner un aviso diciendo “Niñitos hot” y describiendo las cualidades físicas de esos niñitos con adjetivos como potoncitos y discretos”, a la operadora, que le contestó, al que revisa y probablemente a mas personas, les pareció que estaba bien, que no había ahí algo anómalo y que sin duda este aviso cumplía con las normas, por eso se publicó, a diferencia de los ejemplos que pusimos anteriormente.
La pregunta es: ¿Por qué algunos, muchos, nos escandalizamos de qué el operador que recibió ese aviso, el jefe de ella y finalmente los responsables del diario La Estrella de Iquique no se escandalizaron en su momento?
La respuesta es sencilla, pero no fácil como algunos les gustaría creer, ya que no incumbe solo a la redacción comercial del Diario La Estrella. El problema de fondo es que culturalmente nuestra sociedad no está lista para alarmarse, indignarse y enfurecerse cuando se abusa, o al menos hay sospechas de que se pretende abusar de los niños.
Es curioso, si se publican groserías, las alarmas saltan, pero si hay una amenaza explícita a niños, los filtros no funcionan. Y esto desafortunadamente no pasa sólo una vez , el Diario La Estrella es nuevamente la prueba, ya que luego de su mea culpa, vuelve a publicar el mismo día, algo ofreciendo ahora “pingüinitas “como si en ese aviso no se hicieran un guiño a la pedofilia .
Lo que está detrás es que ciertas prácticas están naturalizadas, el maltrato a los niños en varias escalas, sigue siendo mas o menos aceptado. No hemos avanzado aun hacia la indignación que contribuyen a mejorar el estándar de coerción social contra este tipo de vilezas.
Hoy día el maltrato a las mujeres, nos indigna mas que antes y sin duda hay reacciones mas adecuadas de la sociedad para resguardar sus derechos, ya la gente no cree que eso, sea “un asunto doméstico”. Mas aun ocurre con el maltrato animal que pone los pelos de punta a millones de personas, por lo que hoy hay pocos cosas mas impopulares que esas, pregunten en el mismo Iquique al Sr. Chino acusado de castrar un animal y que enfrentó la furia ciudadana por varias semanas.
Algunos decían ¿Por qué armar una escandalera de todo esto? ¿Qué se gana? “esto ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo”. Lo que se gana es instalar la sensibilidad.
No tengo dudas de que esta semana fue de un importante aprendizaje para todos los medios de comunicaciones en torno a entender, que no sólo somos responsables de las noticias que publicamos, sino de los avisos y de las éticas que están detrás de esos abusos, de si incitan o no a delitos y de si dañan o siquiera amenazan con dañar a los mas indefensos de nuestra sociedad.
Otros dicen: “es obvio que no son menores de edad los que se ofrecían , nadie sería tan estúpido de publicitarse con un delito”. Mas aun, conozco gente que ha llamado al aviso famoso luego de la polémica y ha recibido la respuesta clara: “no son niños, sino adultos que simulan o juegan a ser jovencitos” todo para satisfacer la fantasía de algunos pervertido.
Pero como sociedad no tenemos ninguna garantía de que sea cierto. ¿Qué seguridad podemos tener , a sabiendas de que según todos los organismos especializados en la materia, la prostitución infantil existe y tiene clientes transversalmente en todos los estratos sociales? ¿Q ue seguridad podemos tener de que no hay nada ilícito detrás?.
La verdad es que ninguna. Por eso es que se hace necesario que la fiscalía investigue y que todos los organismos interesados indaguen hasta tener la certeza total de que no hay niños en riesgo tras ese teléfono que se publicó.
Ese es el fondo del asunto. Los medios somos responsables para bien y para mal de lo que publicamos, pero la sociedad es también responsable de exigirnos, no sólo coherencia sino también compromiso real con aquellos bienes sociales que mas valoramos como sociedad y por cierto los derechos de los niños debieran estar dentro de esos bienes mas preciados.
Por lo mismo, la indignación contra el Diario La Estrella a raíz de ese aviso es un síntoma de sanidad, de que el estándar a lo menos en una parte importante del país está cambiando y exigiendo mas consistencia.


