Mercado Libertino
De las muchas cosas que me enseño mi Padre, recuerdo vivamente la diferencia entre libertad y libertinaje. De esas largas discusiones de mi rebeldía adolecente, que en realidad aun no se apaga, siempre me hacia la diferencia entre la libertad, bien empleada y con responsabilidades, y el libertinaje; que el definía como todos los derechos y ningún deber. Sin ser hombre de derecho, mi viejo sabía bien que todo derecho tiene como contra prestación un deber, una obligación; y aunque aun no nos ponemos cien por ciento de acuerdo en la lista de obligaciones y derechos, su lección fue bien aprendida.
Quien es libre, debe primero que todo respetar la libertad del resto; vale decir, ejercer su libertad con respeto, con mesura. No porque soy libre de decir lo que pienso y siento, iré por el mundo acusando a gente de crímenes sin prueba alguna, o insultando a la gente solo porque puedo; pues ellos tienen el derecho a que se los respete. Pero no solo eso, sino que la libertad viene con un precio, debe servir a un propósito, no puede ser solo para el beneficio del individuo, pues este debe devolver algo a la comunidad que le garantiza su libertad, y responder de las transgresiones que cometa. Cuando esto no sucede, dejamos de ser libres, no solo para ser esclavos de nuestros impulsos, sino que nos convertimos en libertinos; dejamos de aportar a la sociedad.
Lamentablemente las lecciones de mi Padre jamás fueron escuchadas por las grandes empresas, los negocios del retail, la gran minería. Quienes con la excusa de generar trabajo y ayudar a la economía, piden todas las libertades, y ninguna restricción.
Algunos de los deberes de los ciudadanos libres, son… (y quien no esté de acuerdo que deje un comentario, para algo esto es un diario online) Pagar honestamente sus impuestos, claro está sin evasión y sin faltar a la verdad; hacer su servicio militar, pues a veces hay que morir defendiendo la libertad; votar, ser vocal de mesa si es necesario, porque si no nos gobernamos nosotros dejamos de ser libres; censar y/o responder con honestidad en los censos; indemnizar los daños que provoque a otros, respetar las libertades del resto, y en general respetar la ley; porque la libertad sin ningún límite es una esclavitud a los deseos y un libertinaje. Tal es el costo, el precio, de la libertad.
¿Las grandes empresas, las de verdad, las que pertenecen a las grandes familias, PAGAN TODOS SUS IMPUESTOS? La verdad es que son los primeros y los mejores evasores y elusores de impuestos. Quienes con sus Sociedades de Inversión y variados resquicios ni pagan completo lo poco que deben pagar, en comparación con las personas, principales sujetos pasivos de la imposición.
¿Las empresas hacen el servicio militar? Sé que suena ridículo, pero en caso de una guerra. ¿Se imagina a alguna empresa produciendo para la guerra, importando para esta, prestando sus instalaciones, sus maquinas, sus vehículos, sus hectáreas de campos, regalando sus productos (comida y agua) para el esfuerzo bélico? Yo no. ¿Bajando los precios para que la nación no sufra más de lo necesario? Yo no. La verdad es que son empresas de afuera la gran mayoría; y las familias más ricas, las que si tiene empresas nacionales, bueno, ellas no tienen mi confianza; y toda guerra es oportunidad.
¿Las empresas votan o participan de la Democracia? No. De hecho son las gestoras del nemesis de la Democracia como la conocemos el LOBY. Nosotros nos debemos organizar, mover, promover, votar y rogar, para que salga un candidato que medianamente nos guste; para que estos tipos gasten algunos millones y consigan gente a la que los políticos si atienden, si escuchan, si piden que financien sus campañas. Ni que hablar de que tienen rut y no van a pasar nunca por el tedio de ser vocal de mesa. Pero aun, así nos gobiernan. Sino miren como estamos.
¿Las empresas RESPETAN LA LEY? Sé que nadie puede respetar la ley siempre, alguna vez nos pasmos un ceda el paso, no paramos en un paso de cebra, no pedimos la boleta al comprar algo… algunos hasta botan basura al suelo, o sacan a pasear al perro sin llevar una bolsa para sus desechos. Nadie está libre de pecado, pero el mercado lanzo la primera piedra, y la segunda y la tercera. Hablamos de no respetar las leyes laborales, las leyes ambientales, las leyes de salubridad pública y la ley de protección al consumidor. Es demasiado basto el mercado y demasiado grandes las empresas para fiscalizarlas a todas y por todo. Hay demasiadas denuncias, demandas y quejas en contra de ellas como para que todas reciban una solución, o alguna reciba una pronta solución. Fuera de las demandas laborales, la gran mayoría de las quejas, reclamos u otras demandas, se pierden o se olvidan, o peor aun LA GENTE NO LAS HACE, NO RECLAMA. Porque se aburrió de gastar saliva y tiempo para no obtener nada y se acostumbro a bajar la cabeza.
Sumémosle que legalmente están más protegidas que la gente o las personas naturales. Por ejemplo: ¿Las personas naturales pueden declararse en QUIEBRA? No. ¿Las empresas? Si. Vale decir que ellas nos pueden cobrar por siempre, y pueden decidir cuando no son capaces de pagarnos. ¿Quién los autorizo a poder prestar dinero y cobrar el MAXIMO INTERES LEGAL, permitiéndoles que los intereses generen intereses al sumarse al capital? ¿Quién le permite a las empresas el no pagar una GRATIFICACION REAL, dividiendo correctamente parte del total de sus ganancias al año entre sus trabajadores, sino que pagar una suma fija mucho menor? La ley pues, nuestra linda Democracia. Pues el mercado debe ser libre y regularse a sí mismo, sin un estado paternalista que lo trabe y frene el crecimiento económico.
Bueno, pues este cumulo de derechos y esta irresponsabilidad a la hora de contraer o cumplir deberes hace que el mercado no sea libre. No respeta las libertades de los demás, no está limitado, puede crecer y crecer sin límites, ganar y ganar plata sin límites y sin tener que preocuparse por la moralidad de cómo se hace; sin tener que preguntarse si está bien manipular así la información, o prestarle dinero a gente que sabe no podrá pagar, o si está bien no vender la cura para una enfermedad, solo porque no gano suficiente dinero con ella. Se les permite pagar sueldos bajísimos en comparación a sus utilidades, y no pagar el impuesto que deberían pagar sobre estas. Se les dio la libertad de explotar a una nación para llenarse los bolsillos, y no solo la usaron, sino que se aseguraron de perpetuar el sistema. Y lo que no se les permite, como COLUDIRSE, lo hacen igual sin que se les castigue lo suficiente, si es que llegamos a saberlo o a probarlo.
Franklin Delano Rosvelt dijo “Ser gobernados por el dinero organizado, es tan peligroso como ser gobernados por el crimen organizado”. Y que razón tenía. Pues con un mercado sin limites, sin deberes, sin un fin social en donde satisfago una necesidad y recibo algo proporcional a cambio; esto se convierte en un libertinaje.
Este libertinaje, en donde los dueños de las empresas, dueños del mercado y tal vez del país, son esclavos de sus deseos, de su avaricia; donde lo único que importa es mantener al pueblo trabajando para que consuma, endeudado para que siga trabajando, e inculto para que no lo vea. No vea que esto ya es una orgia decadente de deudas, de vidas destruidas por la sin mesura del mercado. Un mercado que nos dice que comprar, como comprarlo, en cuanto comprarlo y cuando comprarlo; que no comparte lo que produce con el país donde lo produce, ni CON LOS TRABAJADORES QUE LO PRODUCEN. Un mercado que a veces llega a ser tan opresivo como la dictadura en la que se forjo. Todo para la concentración de la riqueza, para el beneficio de unos pocos; para llenar las arcas de algo que no le sirve a nadie después de la muerte.
En este país, con más o menos horas de historia, nos falta memoria. Parecemos haber sufrido un trauma tan grande que olvidamos que sucedió antes, como eran las cosas antes, y lo que es peor no lo queremos recordar. No queremos recordar, o nos dejan recordar, que antes en este país no se pagaban impuestos; nadie pagaba, o todos pagaban nada, porque las migajas que cobrábamos por QUINTAL DE SALITRE, pagaban el alumbrado público de todo Chile y todo el gasto publico. Que antes éste país que se supone tan pobre se mantenía solo. No quieren que recordemos que antes el estado, no paternalista, sino PROTECTOR DEL MÁS DEBIL, ponía los precios máximos de los artículos de primera necesidad; para que los codiciosos no se aprovecharan de las necesidades de una nación. No quieren que recordemos que antes en la indemnización por años de servicio, se pagaban todos los años de servicio; y las empresas no quebraban por eso. No quieren que recordemos que el IVA era menos porque afecta más a los más pobres. No quieren que recordemos que antes los colegios profesionales se encargaban de la buena praxis de su respectiva profesión, que por eso todo profesional debía estar colegiado. No quieren que recordemos que la educación era pública, gratuita, y de calidad. No quieren que recordemos que antes los límites existían y las cosas eran mejor.
Quieren que el libertinaje siga. Seguir ejerciendo y gozando de todos los derechos, usando todo lo que puedan y dando todo lo que no puedan evitar. El mercado quiere seguir libertino, no quiere ser libre, quiere seguir en la orgia; no soltar la teta generosa, que en realidad es nuestra teta. Están chupándonos la sangre a nosotros, mientras nos dicen que la economía la hacen crecer ellos; los empresarios, los mercaderes decadentes y libertinos. Que amasan sus fortunas sobre nuestros sueños, que nos marcan como deudores, como Dios marco a Cain, por no pagar algo que no sabíamos nos iban a cobrar, o que ellos sabían no podríamos pagar. Este mercado esclavo de la codicia, que nos vendió la idea de la libre competencia, cuando esta es también libertina, y en su decadencia dejo paso a la rentable colusión. Este mercado debe ser puesto en cintura, en regla.
Debemos volver a poner límites al mercado y liberarlo de la esclavitud de la codicia. Debemos marcar lo que se puede y no se puede hacer, como quien le explica las reglas del juego a un niño, y diseñar un sistema de vigilancia efectivo. Necesitamos justicia y buena fe a la hora de hacer tratos, con una gran, mediana o pequeña empresa. Necesitamos como nación chilena, como personas naturales, estar más protegido que las empresas. Más que una mera reforma tributaria, necesitamos un cambio profundo exigido por la ciudadanía. Necesitamos regular a los monstruos libertinos, y para eso hay que tener un estado fuerte y protector del más débil. Para eso necesitamos una nación fuerte, una nación, de nuevo, soberana.
Foto: JavierPsilocybin Flickr CC



